Hoy es el cumpleaños de Kark y me he decidido a hacerle un pequeño homenaje. Y qué mejor homenaje que la verdad y liberarle de esa carga tan pesada que es tener que inventar historias de un pasado común.
Realmente no hace tanto que nos conocemos. Nos conocimos hace tres años en un grupo de autoayuda (Halitósicos anónimos). El rechazo que encontramos en la sociedad nos llevó a encerrarnos en un mundo imaginario centrado en los ordenadores y en este blog.
El curso de nivel avanzado de photoshop que hicimos por Internet nos permitió hacer todo un montaje creando un universo de personajes falsos (todas las fotos con gente son mentira) que hubiera firmado el mismísimo Tim Burton.
Algunos de los que habéis llegado a este imaginario mundo habéis estado conviviendo con personajes inventados por Kark o por mí (Álex ya descubrió que cuando no estamos los comentarios bajaban mucho, era por eso). Igual que he decidido destapar esta farsa, este Fórum Filatélico blogueril; he decidido también que es mantener en el economato quiénes son los personajes reales y quienes los falsos, para seguir el juego lo que pueda dar de si.
Lo que sí que es verdad es que hoy cumple años y que aunque musicalmente se las da de gafapasta barcelonés, lo que realmente le pone es el ragaton, la cumbia y el vallenato. Es por eso que le dedicamos entre todos la siguiente canción y por favor, tengan en cuenta que aunque nos huela el aliento, nuestro corazón late igualmente.
video://www.youtube.com/watch?v=0-3SIsHrRYQ&feature=related
Déjenle en los comments las felicitaciones, insultos, halagos, piropos o lo que crean conveniente; él obrará en consecuencia. Vayan con cuidado, que hoy ya tiene la edad de Cristo y les monta un susodicho.
Viendo el otro día una serie sobre las siete edades del Rock, en especial el que trataba sobre la época del denominado Britpop, volvían a plantear el eterno dilema de lo que es comercial o no es comercial. En especial, decían que los Oasis habían pasado de tocar la música que a ellos les gustaba en un local de mala muerte a ocupar el puesto en los Brit Awards que durante muchos años habían ocupado dinosaurios como Annie Lennox o Elton John.

Los grupos que hasta un determinado momento habían sido grupos para un público muy determinado, habían pasado a ser los que ocupaban los primeros lugares de las listas de ventas.
El término comercial, en principio, debería significar que es algo que vende. No es algo malo, en sí. Todo músico, director de cine o escritor pretenden ganarse la vida con sus creaciones, e imagino que cuanto más dinero ganen, mayor es su felicidad.
Pero muchas veces se utiliza con cierto tono negativo. “No me gustan los XXXX, son demasiado comerciales.”
¿Cuál es el problema del grupo? ¿Que vende demasiado? ¿Que ya no queda “cool” reconocer que te gusta su música?
Voy a explicar lo que para mí significa comercial cuando lo utilizo de esta manera negativa. Quiere decir que es algo realizado simplemente basándose en estudios de mercado, sin que el artista ni siquiera tenga el mando de lo que quiere hacer. El colmo de esto fueron en su día los Milly Vanilly. Para vender más, incluso pusieron a dos tipos que ni siquiera eran los que cantaban.
Grupos como ACDC que llevan más de 30 años haciendo la misma música y obteniendo un resultado en ventas no son un grupo de los que yo incluiría en esta categoría de comercial. Tienen un estilo, que guste o no guste, son el que hacen y seguirán haciendo.
¿Cómo lo ven los demás?
Se podría tratar de un consejo para empresarios…
Nuestra memoria es selectiva. En nuestro viaje vital vamos recordando cosas importantes y olvidamos las que no lo son. Bien por nosotros. Estamos de acuerdo en que, básicamente, las cosas que recordamos son las importantes. Las que olvidamos, o no son importantes, o no lo son tanto como las que recordamos.
Es por ello que, en el mundo laboral, se puede detectar fácilmente una persona implicada en la empresa y una que no lo está. Sólo hay que acercarse a su mesa y comprobar si al lado del teclado del PC tiene una agenda. Son éstos, los que usan agenda y que se piensan que queda muy profesional, los que en realidad están pensando en cosas por las que no cobran. Piensan en su fin de semana en el camping, sus reuniones de vecinos, su sobrino el del pueblo que le ha pedido que le compre un ordeñador portátil en la ciudad,…en montones de cosas baladíes. Eso no digo que sea bueno ni malo, simplemente no es por lo que les pagas.
Llega fin de año y estas aves de rapiña empiezan a aparecer por los departamentos de marketing buscando agendas, han sobrado agendas de los clientes, alguien nos ha regalado alguna. Porque esa es otra, los tipos estos, no son capaces de ir a una papelería y comprarse una agenda de piel de las buenas, ¿para qué? Si las regalan.
Detectadlos ya, porque esta gentuza se oculta, saben que las agendas les delatan y tienen el PC lleno de alarmitas del Outlook. Cada vez son más difíciles de detectar.
Las personas competentes no llevan agenda, lo tienen todo en la cabeza y, a lo sumo, usan la agenda del móvil.
Conclusionando (que es incorrecto y mola más), si me olvido de felicitaros para vuestro cumpleaños o aniversario de divorcio es que tengo muchas cosas más importantes en la cabeza. Además no quiero usar agenda en mi curro para que no piense mal mi jefe y tenga excusa para seguir sin subirme el sueldo, no es desidia ni nada.
Ah y adelante con la empresa y a seguir puteando a los currantes.
Mit freundlichen Grüßen.
Hoy vamos a cambiar de tercio. Aparcamos de momento los posts de tipo mecagoentó para recomendar una lectura para las vacaciones. Pudiera parecer que semos unos culturetas por la propuesta que realizamos, no entraré a discutirlo, como lo importante no es lo que seamos, sino lo que parezcamos, tema zanjado.
Amiguitos, el libro al que hacemos referencia es Un Mundo Feliz (A brave new world). Escrito por el británico Aldous Huxley, fue publicado en 1932. Como detalle melómano, decir que el nombre elegido por San Jim Morrison para The Doors es debido a una obra de este autor ( The doors of perception, traducido al castellano, los juanetes de mi prima).
Alguno lo habrá leído, algunos no. Para quien no lo haya leído y se lo encuentre en la estantería de ciencia ficción, que no se asuste, no es la ciencia ficción de marcianos que intentan invadir el planeta, es un libro que va en la línea de 1984 de Orwell, de presentar una sociedad futura que puede asustar.
Una sociedad enfocada a la productividad: tecnología reproductiva, cultivos humanos e hipnopedia para crear una sociedad feliz, donde no existen ni la guerra ni la pobreza y en de la que se han eliminado la familia, la diversidad cultural, el arte, la literatura y la filosofía.
Las personas son incubadas y predestinadas desde que nacen para pertenecer a diferentes castas: Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones. Cada casta está destinada a realizar ciertas tareas: los Alfas son la casta superior, por lo que realizan los trabajos que requieran de más inteligencia, mientras que los Epsilones llevan a cabo los trabajos más duros y arduos. A pesar de ello, todo el mundo es feliz, porque, desde su misma concepción, los embriones han sido condicionados y, desde que nacen, a los pequeños se les realiza hipnopedia mientras duermen para convencerlos de las ventajas de pertenecer a ese mundo y a sus castas; porque todas sus necesidades están satisfechas y porque en caso de sentirse mal tienen a su disposición el soma, una droga que es entregada por el Estado.
Todo el planeta está unido como un estado mundial, bajo un gobierno pacífico que ha creardo una sociedad de alta tecnología basada en los principios industriales de Henry Ford ( la cruz cristiana es reemplazada por la T, en referencia al Ford T). El uso de drogas de placer se ha convertido en el pilar de la sociedad, y los ciudadanos toman regularmente tabletas de soma, una droga compuesta de cocaína y morfina que hace que los usuarios sientan una felicidad absurda.
La novela incluye además muchas referencias a personajes reales del momento ( Primo de Rivera, Mussolinni.. ) en que se escribió y a importantes instituciones ( el centro de propaganda del Londres de Un Mundo Feliz está en la calle Fleet, la cuna tradicional de la prensa británica, y el portavoz de la comunidad pseudo religiosa está en Canterbury, donde está el líder de la iglesia inglesa ).
En fin, una lectura altamente recomendable. Por suerte nada es esto se ha cumplido y todos nuestros trabajos son vocacionales, nadie hizo caso a esas estadísticas de las carreras o profesiones con más salidas y para todo el mundo trabajar es un placer y el dinero que nos permite hacer lo que realmente nos gusta, es secundario.
Ansisos de empezar las merecidas vacaciones, reciban un cordial abrazo.

Este no es el post que tocaba hoy. Problemas técnicos nos han hecho cambiar la temática y he aprovechado la ocasión para hablaros de un libro, muy nombrado hace unos años, llamado ¿Quién se ha llevado mi queso? de Spencer Johnson.

Nunca he sido un gran amigo de los libros de autoayuda o como se denomine a este tipo de panfletos que te ayudan a conseguir el sí, a decir no o que te enseñar el arte de aplicar la filosofía budista dentro del mundo de la empresa (mundo en el que se acostumbra más a utilizar la filosofía sodomita).
Éste me lo regalaron o me lo dejaron, no lo recuerdo. “Es diferente”, me decían, “no seas terco, ¿cómo puedes opinar si no lo has leído?”. Y yo, imbécil de mi, piqué. Si algo bueno tiene, es que es un libro que se puede leer en uno de esos días que ir al baño lleva algo más de tiempo que lo habitual. El cuento viene acompañado de una especie de presentación y de debate que son totalmente prescindibles, a no ser que una gastroenteritis aguda haga de la taza un elemento común con nuestras posaderas.
¿De qué va la historia? Más o menos (hace tiempo que lo leí y le guardo tanta rabia que no lo pienso volver a hacer) intentaré haceros un pequeño resumen de una historia tan compleja: unos ratones encerrados en un laberinto que se quedan sin queso para comer y que se preguntan diferentes cuestiones de tan cruel destino.

¿Me roban el queso? Pues me adapto y a ver si disfruto con el cambio. Pero no, las cosas no deben ser así. Si te roban el queso, a veces tienes que morder.
El libro en ningún momento plantea el porqué de los cambios, que es donde radica el quid de la cuestión. Hay cambios que son necesarios; pero a veces un cambio que te viene impuesto puede ser totalmente injusto. En este caso, ¿no sería mejor luchar para evitar el cambio que abandonar de primeras? Yo creo que sí, pero los marditoh roedoreh del cuento ni se plantean esta opción.
Les hacen la vida imposible y en ningún momento piensan arrancarle un ojo de un mordisco al sátrapa que está detrás de esta conspiración anti-ratonil. Si te cambian el queso de sitio, es necesario plantearse la razón por la que lo han hecho, si es justa o no, si puedes dar tu opinión y si lo crees conveniente o no ves más salida, adaptarte. Pero adaptarte a todo cambio sin más, me parece de pusilánimes (y no de los buenos como nosotros).
Primero pensé que los ratones se habían olvidado de mineralizarse y supervitaminarse, pero luego, al ver que este libro empezaba a regalarse en muchas empresas (empresas regalando libros!!) un día vi la luz y descubrí lo que realmente tramaban.
Este libro es un instrumento diabólico-patronal con el que pretenden que cualquier cambio laboral (positivo o negativo) lo veamos como una oportunidad y no lo cuestionemos. ¿Que te toca hacer fotocopias dos meses? ¡Disfruta del cambio! Los destellos de la fotocopiadora te proporcionarán un moreno envidiable.
En fin, si alguien lo quiere leer para opinar, lo puede leer aquí. Si alguien lo ha leído y tiene una visión diferente a la mía, seguro entonces que el conjuro oculto del libro destinado a anular vuestra voluntad ha hecho efecto. Puedo intentar ayudaros en el foro, mis consejos de autoayuda sí que son buenos; no como toda esa patraña colocada en estanterías de muchas librerías con ingeniosa inocencia quen en realidad persigue el fin de tener a la humanidad abducidita perdida.
Es sábabo, y como nuestros avispados lectores habrán comprobado, los sábados, los autores del blog se relajan un poco y deciden publicar posts de un perfil más bajo, sin que ello quiera decir que renuncien a la excelencia en la calidad con la que acostumbran a deleitar a los asiduos. Son días para hablar de conciertos o exposiciones, días en los el alto contenido de opinión con el que vienen cargados los posts, se sustituye por un contenido más informativo.
Esto no lo hacen porque sí, necesitan descanso para retomar fuerzas, además, ven estadísticas y saben que hay menos visitas, que o bien ahora mismo estáis en la playa o bien os despertáis con una resaca que os impediría apreciar con todo detalle la excelsa calidad de un posts altamente elaborado. Hoy, para limpiar un poco mi imagen de mecagontoloquesemenea que me estoy ganando últimamente, voy a colgar un poema que me parece que la gente debería leer cuando tiene un día chungo, sin querer caer en una sensiblería ñoña.
Aquí lo dejo, Palabras para Julia, el poema que José Agustín Goytisolo escribió a su hija. A este poema, que yo sepa, le han puesto música Paco Ibáñez y los Suaves (versión no recomendabla para el sector resaca):
PALABRAS PARA JULIA
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
El otro día, compartiendo café con un tipo del departamento de márketing, mantuvimos una conversación curiosa. Me comentaba qué anuncios le parecían interesantes de los que podemos ver en la tele en la actualidad y me criticó uno que a mi me parecía cachondo de una conocida marca de refrescos (quien quiera publicidad, que pague, coño! ) envasada en latas de color rojo (para ver anuncio, pulse aquí).
Utilizando términos marketinianos me comentaba que el target estaba mal focalizado, que la generación de los 80 empieza a tener barriga y muchos de ellos a consumir productos light. Yo le rebatía que a veces las encuestas pueden tener respuestas curiosas o contradictorias (adelante vídeo).
A pesar de poder discrepar de esta opinión, me estuvo argumentando que aunque no lo creamos todos somos víctimas de las acciones de esos truchimanes que trabajan en los departamentos de márketing. Todos (desde los antisistema hasta los que no salen del bar en el que degustan una faria con un palillo entre los dientes), somos objeto de estudio del Gran Hermano mercadotécnico.
Después de esta conversación recordé un libro que leí hace un tiempo, 13′99. El autor, Frédéric Beigbeder es un publicista “arrepentido” que sacó un libro cagándose en la publicidad y que consiguió publicitarlo tan bien que se convirtió en un best seller. Se podría decir que no era un becario dentro de la publicidad, es el responsable del eslogan “Mírame a los ojos… he dicho a los ojos.” que protagonizaba Eva Herzigova para una famosa marca de ropa interior femenina.

La primera parte del libro me pareció impactante, la segunda, una ida de olla del escritor que intentó hacer una especie de American Psycho a la francesa.
Es un libro entretenido, que no necesita una concentración extraordinaria, se puede leer tranquilamente en la playa entre miradita a las mozas o los maromos.
Os dejo un párrafo que me parece demoledor:
“Me llamo Octave y llevo ropa de APC. Soy publicista: eso es, contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda. Que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Cielo eternamente azul, tías nunca feas, una felicidad perfecta, retocada con el PhotoShop. Imágenes relamidas, músicas pegadizas. Cuando, a fuerza de ahorrar, logréis el coche de vuestros sueños, el que lancé en mi última campaña, yo ya habré conseguido que esté pasado de moda. Os llevo tres temporadas de ventaja, y siempre me las apaño para que os sintáis frustrados. El Glamour es el país al que nunca se consigue llegar. Os drogo con novedad, y la ventaja de lo nuevo es que nunca lo es durante mucho tiempo. Siempre hay una novedad para lograr que la anterior envejezca. Hacer que se os caiga la baba, ése es mi sacerdocio. En mi profesión, nadie desea vuestra felicidad, porque la gente feliz no consume.”
El Laurel de la calle Floridablanca y el Bar de l’Ateneu de Sant Feliu de Llobregat, además de ser unos restaurantes donde poder degustar lo mejor de la comida argentina, organizan la segunda edición del Concurso Literario de Relato Breve El Laurel. El plazo de admisión es del 15 de abril al 15 de junio, así que quien quiera, va un poco justo; pero todavía llega a tiempo si tiene en cuenta que han de ser relatos breves (5 hojas máximo). Podéis consultar las bases del concurso en el siguiente link.
Más información: concursoliterarioellaurel@hotmail.com

¿Cuántas veces habéis discutido con los amigos sobre arte moderno? Siempre está el típico al que todo le parece un timo. La frase “esto lo podría hacer un niño de 6 años” la hemos oído todos, e incluso lo hemos pensado alguna vez. Sólo hay que mirar un cuadro del Miró para entenderme. Pues bien, Juanjo Sáez, dibujante, intenta aclararnos un poco las ideas con este libro.
Como la mayoría de nuestras madres (perdón si alguien se ofende), la de Juanjo no sabe sobre arte, sólo es capaz de decir si una cosa le gusta o no (como la mayoría de nosotros). Es él, el que a través de conversaciones imaginarias con su mamá logra hablarnos de artistas (Dalí, Picasso, Miró, Tapies, Warhol,…) y de conceptos (performances, descontextualizar, eco estético…) durante 2 horas (es lo que se tarda en leer el libro) de una manera simple y divertida, sin complicaciones…
Después de mi lectura de “Viviendo del Cuento” (Ed. Mondadori, 2004. Muy recomendable), en el que Juanjo describe como transcurre su vida entre modernos y repasa el boom del diseño en Barcelona, he podido comprobar lo poco que sé de arte en este nuevo libro que os recomiendo fervientemente.
Además, como el tipo me cae bien (ni lo conozco pero me cae bien) y Elenio me dijo que era muy majo pues le he hecho una crítica del libro al estilo Juanjo Sáez. La podréis ver un poco más abajo.
Autor Juanjo Sáez
Editorial Mondadori
Colección: Reservoir Books
Año: 2006
Páginas: 256
Encontraréis más información sobre el autor en su web: http://www.juanjosaez.com/.
Si los que me conocéis queréis leerlo, pedídmelo y a lo mejor os lo presto. Bueno a todos menos a granganga, que le presté el “Viviendo del Cuento” hace 3 años y todavía no me lo ha devuelto el muy cerdo.
Conocido por títulos como “Alta fidelidad” o “Fiebre en las gradas”, el británico Nick Hornby vuelve a la actualidad gracias a “En picado (A long way down)”, novela ahora traducida al castellano.
Todos sus libros se inspiran en sus obsesiones (guarda sus discos ordenados alfabéticamente por el nombre del grupo o cantante y en uno de sus últimos libros se limitaba a comentar sus 31 canciones favoritas) y experiencias vitales y se sitúan en Islington, el barrio del norte de Londres donde vive y donde juega su equipo de fútbol, el Arsenal.
En este caso se trata de una novela de humor negro protagonizada por cuatro personajes que en Nochevieja coinciden en el mismo lugar y con las mismas intenciones: suicidarse.
Una no soporta ser madre soltera y tener que llevar todo el peso de mantener a un hijo discapacitado, otro está decepcionado porque su grupo de rock no funciona, otro ve como su carrera televisiva cae en desgracia después de ser pillado manteniendo relaciones sexuales con una menor y la cuarta es una adolescente a la que ha dejado su novio.
La novela ha sido publicada en castellano por la editorial Anagrama.
Si alguien se lo lee estas fiestas (como se puede ver el tema es muy adecuado) que deje algún comentario a ver qué le ha parecido.
Por cierto, la lista de sus 31 canciones (atención a la 21) favoritas es:
Nick Hornby’s 31 songs
1. Bruce Springsteen – Thunder Road
2. Teenage Fanclub – Your Love is the Place That I Come From
3. Nelly Furtado – I’m Like a Bird
4. Led Zeppelin – Heartbreaker
5. Rufus Wainwright – One Man Guy
6. Santana – Samba Pa Ti
7. Rod Stewart – Mama Been on My Mind
8. Bob Dylan – Can You Please Crawl Out of Your Window?
9. The Beatles – Rain
10. Ani DiFranco – You Had Time
11. Aimee Mann – I’ve Had It
12. Paul Westerberg – Born For Me
13. Suicide – Frankie Teardrop
14. Teenage Fanclub – Ain’t That Enough
15. J. Geils Band – First I Look at the Purse
16. Ben Folds Five – Smoke
17. Badly Drawn Boy – A Minor Incident
18. The Bible – Glorybound
19. Van Morrison -Caravan
20. Butch Hancock & Marce LaCouture – So I’ll Run
21. Gregory Isaacs – Puff the Magic Dragon
22. Ian Dury & the Blockheads – Reasons to be Cheerful, Part 3
23. Richard and Linda Thompson – The Calvary Cross
24. Jackson Brownee – Late For the Sky
25. Mark Mulcahy – Hey Self-Defeater
26. The Velvelettes – Needle in a Haystack
27. O.V. Wright – Let’s Straighten it Out
28. Royksopp – Royksopp’s Night Out
29. The Avalanches – Frontier Psychiatrist
30. Soulwax – No Fun/Push It
31. Patti Smith Group – Pissing in a River


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