Bondstreet vuelve a la carga desde la city. Gràcies, mestre.

Quisiera dedicar el artículo de hoy a los gilipollas. Pero no a los gilipollas de turno, ni los gilipollas malnacidos, ni tampoco a los gilipollas por tontos. Quisiera hablar de una raza muy especial: Los gilipollas del trabajo. Sé que la asociación que han tenido los lectores antes del punto y seguido ha sido rápida y cruel. Sí, sí, ese, ese gilipollas que hay en el curro. Son, sin ninguna duda, una de las clasificaciones de gilipollas más extendida y se destaca por algunas variaciones/diferencias respecto al gilipollas de toda la vida. Por ejemplo, te envía un mail con un link sobre las aplicaciones del nuevo Iphone 3gs, lo abres y es un fichero ejecutable sin opción a cerrar la ventana.

El contenido: 5 abueletes dándose por el ojete en una sauna turca. La gracia es que el muy gilipollas ha calculado precisamente el momento en el que jefe entra en la reunión de las 3 en punto, lo que le obliga a pasar por detrás de tu mesa. Y tú, con los viejos tocándose los huevetes. Lo ves en la lejanía rojo como un tomate, riendo a pierna suelta, y dándole codazos a su amigo, gilipollas, también, por supuesto.

Hay otros que van de buen rollo y son lo más gilipollas que hay. Por ejemplo, el que siempre quiere tener la última palabra en las reuniones. Éste es lo más de lo más. La gilipollez llega a tal límite que incluso se contradice, se discute a él mismo y llega a la conclusión final –normalmente proveniente de ti-, diciendo: “Creo que como se ha dicho en esta reunión, tendríamos que disminuir el CPA de nuestro sistema de afiliados”. Pero ¡Gilipollas! Si tú has dicho que deberías potenciarlo por delante del revenue share hace 15 minutos! . Y lo peor es que el Jefe se lo mira y piensa, “este tio la toca”…. Si “toca los cojones”, piensas.

Al cabo de unas semanas te llega una circular al mail: “Anuncio del Director de Marketing” . Desde el próximo Lunes 12 de octubre , xxxx (gilipollas), se ocupará de la dirección del departamento  de afiliados a nivel Mundial. Les ruego hagan llegar sus felicitaciones por este nuevo reto en su carrera”. ¿Saben de que se me queda la cara? De…

Todo aquel que tenga correo electrónico ha recibido alguna vez algún correo con el título del post como anuncio. Todo el mundo ha visto en teletienda alguna vez el curioso aparato ese que anunciaban que te lo ponías en en ek pito y casi sin darte cuenta al cabo de unas semanas se había alargado unos cuantos centímetros. Todo el mundo? Igual todo el mundo no. Todavía asombrado con la noticia de la bolsa de pipas de la semana pasada y sin tiempo a recuperarme, escucho la siguiente noticia por la radio. Sumo dos veces, o sea, resumo: Un tipo, insatisfecho con el tamaño de su pito, decide que la mejor manera de alargarlo es meterlo en el agujero de una pesa (no sé de cuántos kilos). Cuando considera que los ejercicios de alargamiento ya deberían acabar, intenta sacarla; pero cual es su sorpresa cuando ve que no puede. Tres días después, sí, tres, (imaginan lo incómodo que debe ser ir tres días por la vida con el pito metido en el agujero de una pesa? pues me lo explican que a mí la imaginación no me da para tanto) decide ir al médico para que le saquen, imagino que acojonado por si hace falta amputar. Los médicos, imagino que después de reirse un rato, le dicen al lumbreras que eso es un caso para los bomberos, que deben acudir al lugar con una radial para cortar la pesa.

Por el amor de dios, se ha vuelto la gente loca y como si de un Dinio cualquiera se tratara la gente va con el soldadito en la mano pensando los lugares más raros donde meterla? Mientras escribo este post habrá alguien tratando de superar las aventuras de nuestros protagonistas? Alguien sabe si realmente funciona eso de alargarse el pene con una pesa? Es la duda que me ha quedado, al final la noticia no aclara si ahora el individuo hace el molinillo o no. Como siempre, una conspiración para que la gente siga comprando los productos de alargamiento de pene tradicionales y no abra las puertas a su imaginación.

Esta semana parece que los debates se reproducen. España tiene su debate de los presupuestos, importantísimos, y observo que en nuestro pecament, se reúnen también los de siempre, aunque no me interesa para que.

Debaten. Eso dicen. Se atacan. Eso veo.

No es nada nuevo, ni siquiera espero aquello de gran post, pero me sigo preguntando para que lo hacen. Los que hablan no saben de qué, y los que no hablan, que por cierto son mayoría, van a pasar la tarde a costa de todos los que trabajamos. Sueldos y dietas tiradas a la basura sólo para que haya aplausos y abucheos después de cada intervención. Deberían reunirse los dos que sepan y tomar las decisiones, si quieren les ponemos cámaras y lo retransmitimos vía internet como un Kasparov vs. Karpov de la vida.

En fin, que los palmeros se aburren y pasan cosas como esta:

Los que no lo entendáis darle a la imagen.

Es lícito que lo enganchen así? Pues yo creo que sí, aunque sea un mensaje privado está ejerciendo una función pública, así que a dar explicaciones al jefe. Aunque me temo que su jefe no le dirá ni piu.

En fin que los llamen discursos de presupuestos o discursos sobre el estado de lo que quieran, pero dejen de llamar debate a algo que no es más que una representación teatral aburrida y monótona.

El ser humano tiene la capacidad de no dejar de sorprenderse a si mismo. Cada día leemos noticias que nos hacen pensar si todos somos humanos o si hay gente que come a un lado. El otro día me llegó una noticia, que algunos ya conocerán, pero que era totalmente nueva para mí. Aquí la tienen.

Para los vagos que no quieran leer, resulta que una joven (como dice el diario) se presentó en urgencias de un hospital vasco para que le sacaran de su interior una bolsa de pipas que había usado como condón. Sí señores, como suena, estaban los dos en el parque comiendo pipas tranquilamente, que ya se sabe que engancha, y al ver que las pipas se habían acabado les entró tal vacío existencial que decidieron echar un polvo. Y claro, los chicos, totalmente conscienciados con los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual, decidieron que no era prudente hacerlo a pelo.

Encendidos por la pasión del momento y el calentón, buscaron lo que más a mano tenían para usarlo como preservativo, o sea, la bolsa de pipas vacía. No puedo imaginarme que a uno de los dos se le ocurriera semejante idea, pero lo peor de todo es que no me imagino que al otro se le ocurra decir tranquilamente que sí y que a ella no le entre un ataque de risa el ver el pipón enfundado en la bolsa.

                                   

Bolsa de pipas sí, pero la grande, la ostia, que era de Bilbao el tipo.

Total, que el maromo mete el miembro en la bolsa y en la tercera embestida se da cuenta que la bolsa no se ajustaba correctamente y que se le ha quedado dentro. Se la saca (llena de sal en el caso de que las pipas fueran saladas) y al ver que eso no sale, se presentan en urgencias. La noticia no aclara si la dejo en la puerta y se largara a toda leche, como si del jefe de un inmigrante ilegal se tratara; pero no es algo que podamos descartar; porque claro, a la chica mientras está siendo atendida no le van a hacer bromas, pero al señor Churruca le pueden caer unas cuantas.

Y yo, después de leer un caso tan sorprendente a la par que divertido, me pregunto dos cosas.

- Los médicos declaran que “casos como éste pasan más a menudo de lo que nos podemos imaginar”. ¿Es por eso lo de la píldora del día después? ¿Para evitar que llegue alguien con el pito metido en una lata de cocido madrileño?

- ¿Y el Papa de Roma qué piensa del uso de bolsas de pipas en la fornicación?

 

R es un muy buen amigo. Por circunstancias excepcionales ahora no vive entre nosotros, se marchó al sur, movido por la parienta. Se le echa de menos, aunque no lo demostramos demasiado, lo sé, se le echa de menos.

Pues bien, hay personas antiguas, que las ves que no corren con los tiempos, se quedan anclados en el pasado en formas de vestir, estilos de gafas, nuevas tecnologías, coches,… Él a su manera también es antiguo, pero por ninguna de estas razones. Su movil, como el del cualquiera, su coche, mejor, y su manera de vestir, no deja de ser normal.

Pero RRA tiene detalles que a todos nos hacen gracia. Viejas manías que paso a detallar, que son antiguas.

Y es que RRA, cuando tiene que comprarse una tele, una cadena de música, unos auriculares, nunca acude a MM, Fnac o similares. Ni siquiera ojea pixmanía o redcoon, él sabe que las mejores ofertas están en el puerto. En aquellos bazares que todavía existen, aquellas callejuelas en las que se esconden los negros del top manta, aquellas a las que todos hemos acudido a tomar un xampanyet alguna vez. Esos Bazar Tibidabo y tal que siguen allí por que supongo que como RRA hay más, no muchos más, pero algunos más.

Para RRA, el mejor coche de la historia es el Seat 131 Supermiriafiori y estoy convencido de que sube a Andorra y baja con ázucar, mantequilla Breda y quesos de bola del tipo del sombrero. Aunque la gente le repita que no vale la pena, él dice que sí, y ni el paso de los años se lo hará cambiar.

Un persona, de las que se dice que son íntegras.

Espero me perdone, pero me parto.

Querían tocar en directo en Rai 2 y no les dejaron, para protestar, se intercambiaron los instrumentos y se pusieron a actuar con el resultado de una tremenda burla del programa. La letra de la canción que cantaban ya lo avisaba.

They will not force us,
They will stop degrading us,
They will not control us,
We will be victorious

Aquí el vídeo, destacable el cantante haciendo de batería de una manera un tanto especial.

video://www.youtube.com/watch?v=5piDTSwHLZA

Si alguien quiere ver algo suyo en directo, que busque en youtube HAARP, un DVD que lanzaron con un directo suyo en Wembley, aquí una muestra. Incomprensible que no les dejaran tocar en directo.

PD: Por si alguien lo va a decir. Ya sé que los Maiden hicieron lo mismo en los 80’s. :-)

Leo esto:

Imputada una periodista en un robo durante un reportaje

Un juzgado de Sevilla ha imputado a la reportera barcelonesa Samanta Villar, de 33 años, como presunta cómplice del robo de unos hierros mientras realizaba un reportaje con chabolistas para el programa 21 días, de Cuatro. Fuentes del caso han explicado este lunes que el juzgado de instrucción 7 de Sevilla ha citado a Villar el 13 de octubre, mientras que dos días después lo harán cuatro miembros de la familia chabolista a los que acompañó durante la recogida de chatarra. Al respecto, Cuatro explica en una nota de prensa que Villar “se presentó de manera voluntaria” ante la Guardia Civil para ofrecer su versión de los hechos. En su informe, según la cadena, la Guardia Civil afirma que la participación de esta periodista “se ha debido al desempeño de una labor informativa, sin ánimo de lucro”.

y digo esto:

Ay Samanta, filleta, ya te advertimos hace tiempo de que el programa este te llevaría a la ruina. A falta de juicio, debemos esperar la sentencia, ya hemos visto que te juntas con cualquiera y colaboras en robos llevando la fregoneta de los Heredia a los vertederos (privados digo yo). Imágenes de tu detención seguro que no salen, pero deberías ponerlas, sería de lo más interesante ver a una pija catalana, auguro que de buena família, declarando en cuatelillo de la guardia civil.

Pero no nos engañas. ¿Qué casualidad? Sale justo ahora que empieza la nueva temporada. Vale ya. Vale ya de intentar ser quien no eres. Para eso están los actores,  tú no lo eres. Eres periodista y meterte en la piel de otros no es tu trabajo. No sirve estar 21 días y volver a tu pedralbes natal.

Espero que ayer Monegal te metiera caña, yo no lo ví. Prefería ver una nueva exhibición.

Cuando uno piensa en Canadá, siempre le vienen a la mente esos bonitos paisajes de playas caribeñas, sus ruinas romanas y su mundialmente conocida policía montada. Entiendo que la utilidad de esta policía es prácticamente nula desde el momento que a caballo es muy difícil perseguir a según qué vehículos, pero al haberse convertido en algo tan folklórico como la guardia suiza, las autoridades decidieron en su momento mantenerlo. No discutiré las decisiones que tome el país que decidió encumbrar musicalmente a Bryan Adams y a Celine Dion.

                        

Pero últimamente contemplo con un inusitado estupor cómo por las calles de la ciudad que lleva el nombre de nuestro club cabalgan al más puro estilo Lucky Luke parejas de urbanos. Tranquilamente, entre los coches atascados, por allí van pasando. El primer día que los vi por la Sagrada Familia, pensé que se trataría de un invento del Ayuntamiento para hacer más llevadera la espera para entrar el centro; pero al cabo de unos días los volví a ver por en medio de la ciudad. Lo comenté con Kark y él también los había visto, descarto así que se tratara de una casualidad y doy por hecho que es algo que pasa a diario.

Señores, estamos en una ciudad (si bien entiendo que en festejos, bodas, bautizos y comuniones me saquen a los urbanos a caballito con sombreros de plumas y lanzas) para el día a día dudo que sea práctico el uso del caballo como medio de transporte si pretenden perseguir forajidos. Guarden los caballos para las ceremonias y no les toquen las pelotas a los pobres animales haciéndoles pasear en medio de tanto coche.

Nueva crónica desde Londres por Bondstreet. 

La cultura profesional de este país –por el Reino Unido- nunca me deja de sorprender. Por descontado que hay muchas cosas en común con el día a día en el trabajo de cualquier españolito, pero en algunos temas es acusadamente sorprendente. Uno de las cosas que me fascina más sobre los hábitos profesionales anglosajones es la tendencia antropológica de celebrar reuniones. Sea para lo que sea. Recuerdo con estupor aquella tarde de otoño donde tuve que atender un “meeting” para decidir si en la cena de Navidad tendríamos que ir con corbata o pajarita (s/c). O aquella mañana soleada donde nos metimos 3 horas para discutir el gasto de 150 libras al año como subscriptores de una página web sobre marketing digital.

Estos ejemplos pueden ser superfluos para el lector de mis humildes líneas, pero llegan al grado de pesadilla en la actualidad para quien les escribe. Les cuento: Hace unos meses una nueva persona se unió a nuestro equipo. Este chico viene con la solera de haber sido concretamente escogido por nuestro Director General, sin pasar por entrevistas y demás. De hecho, trabajaban juntos. El personaje en cuestión tiene la misión de coordinar las tareas que llegan de marketing y procesarlas/priorizarlas para evitar males varios. Su trabajo implica un alta dosis de comunicación, sobre todo en los meetings, para enlazar intereses y eliminar vacios de información. Hasta aquí ningún problema. Bueno sí. Un pequeño detalle. El chico es tartamudo, pero como los tartamudos de las películas, no una cosa ligera, vamos…

 

Pues miren ustedes, lo que se me está avecinando. Si ya me cuesta entender a los del Norte, a los que se comen las palabras, a los que hablan con la z, ahora me toca lidiar con la más fea –o el más feo-. Y no se piensen que está calladito, ni que es reservado…no no… el tio, con dos cojones –porque hay que reconocerlo- es de los que más habla y el que conduce los temas de conversación.

Justo ayer hablé con mis compañeros y les mostré una cierta inquietud por la situación vivida en cada una de las reuniones que estoy teniendo con el susodicho. “Estoy pasando apuros porque me pierdo bastante cuando habla xxxx”. Les dejé ir. “ Tu a lo mejor no entiendes una mierda, pero para nosotros es una agonía”. Me contestó el más pequeño… You will never walk alone!…que dicen…

Nueva crónica del que ya se está convirtiendo en nuestro colaborador habitual Bondstreet. Thanks mate.

Cuesta a veces de reconocerlo, pero hay gente más lista que nosotros. O, peor, increíblemente más lista.

Todavía me acuerdo de aquella tarde-noche de Mayo, hace ya unos años. Mi amigo y yo estábamos en uno de esas terrazas que dan al Regent’s Canals. Nuestra posición era privilegiada, ya que la mesita donde degustábamos nuestras pintas se asomaba a las aguas del Little Venice. En el interior del bar, dos norteamericanas bebían una botella de vino blanco en un sofá situado frente a una de esas chimeneas de decoración.

A medida que el alcohol subía por nuestras venas, el flujo de miradas entre el  par de machos en celo y las dos hembras estadounidense iba in crescendo. La anglosajona llevaba minifalda tejana y unas botas altas de cuero que quitaban el hipo. La oriental era más modosita, pero marcaba unas nalgas que hasta el Ratzinger le hubiera pegado un mordisquito –antes de latigarse unas cuantas veces, por supuesto.

Llegaba la hora de partir y la cerveza engestada no había conseguido llegar al punto de inhibición necesario para abalanzarme sobre ellas sin ningún tipo de pudor. El ritmo de miradas cuando los dos nos levantamos llegaba a su pináculo. Antes de ponerme la cazadora vi que mi compañero sacaba su tarjeta de visita profesional y escribía lo siguiente: “ Llámame o envíame un mail, pero te quiero ver desnuda sólo con las botas puestas.” Lo primero que pensé, es: El tío tendrá los cojones de ir y darle la tarjeta antes de irse. Pero no.

Mi amigo se puso la americana y mientras se acomodaba la maleta de cuero en su costado, dejó la tarjeta  en la mesa. Nos fuimos. Mientras me alejaba del local, eché un vistazo atrás. Las norteamericanas habían ocupado nuestra mesita. Lo miré y me aseveró: “No sé si nos miraban más a nosotros o a la localización de nuestra mesa. He pensado que querían las dos cosas. Por eso he dejado la tarjeta allí.”

En ese preciso momento me di cuenta que hay los que piensan que por tener un poco de cultura son listos –o sea, yo- y los que lo son de verdad.

Si la gata con botas le contactó o no le contactó es lo de menos. Aunque se admiten apuestas.